Samsung confirmó durante su evento Galaxy Unpacked el retorno del esquema dual de procesadores en la serie Galaxy S26, una práctica que había abandonado con la generación anterior. Mientras el top de la gama, el Galaxy S26 Ultra mantiene el Snapdragon 8 Elite for Galaxy en todos los mercados, garantizando una experiencia uniforme, en cambio, los Galaxy S26 y S26+ adoptan un enfoque regional: Exynos 2600 en Corea del Sur, Europa, India, Latinoamérica y la mayoría de mercados globales, mientras que el Snapdragon se reserva para Estados Unidos, China, Japón y Canadá.
Samsung aplicó divisiones similares para sus modelos Galaxy S21 a S24, lo que generó quejas entre usuarios europeos, quienes recibieron sistemáticamente el chip considerado inferior. En 2025 la compañía optó por una estrategia uniforme basada exclusivamente en Snapdragon; este año, el Exynos 2600 cobra relevancia al ser el primer SoC móvil fabricado en nodo de 2 nm GAA por la propia Samsung. Integra una CPU de diez núcleos —uno principal C1‑Ultra a 3,80 GHz, tres C1‑Pro a 3,25 GHz y seis de bajo consumo—, una GPU Xclipse 960 basada en arquitectura AMD RDNA y una NPU optimizada para inteligencia artificial en el dispositivo.
Los benchmarks preliminares, obtenidos de unidades previas al lanzamiento registradas en Geekbench, reflejan diferencias claras. Una unidad SM-S948U (Galaxy S26 Ultra variante estadounidense) subida el 19 de febrero de 2026 a Geekbench 6 muestra el Snapdragon con 2 núcleos a 4,74 GHz y 6 núcleos a 3,63 GHz, alcanzando 3.852 puntos en single-core y 11.738 en multi-core bajo Android 16. Frente a las puntuaciones conocidas del Exynos 2600, el Snapdragon muestra una ventaja de entre el 8 y el 16 % en single-core, lo que se traduce en mayor agilidad en tareas cortas o interactivas. En multi-core, los resultados se equilibran gracias al mayor número de núcleos del Exynos, que rinde mejor en cargas de multitarea intensiva. En GPU sostenida y control térmico, el Snapdragon mantiene menor throttling en sesiones prolongadas de gaming o renderizado.
La estrategia de división responde a varios objetivos: reducir la dependencia de Qualcomm, aprovechar la capacidad de fabricación interna y validar el nuevo Exynos en condiciones de uso real, con volúmenes controlados, comenzando por Corea y regiones afines. A la vez, Samsung minimiza riesgos en mercados donde el Snapdragon goza de mejor reputación —especialmente en Estados Unidos y China— por su madurez en optimización de redes y rendimiento sostenido. Con el Ultra en Snapdragon global, el fabricante asegura consistencia en su modelo premium, evitando quejas de disparidad en el segmento de mayor margen.
Para los usuarios finales, la diferencia se notará según el perfil de uso. Quienes prioricen juegos exigentes o tareas gráficas pesadas encontrarán una experiencia más estable en las variantes Snapdragon, sobre todo en el Ultra. El Exynos 2600, sin embargo, muestra avances en eficiencia energética y en procesamiento de IA. Queda por comprobar, tras el lanzamiento comercial, si logra cerrar la brecha histórica en rendimiento sostenido. Por su parte, desarrolladores y administradores de sistemas deberán tener en cuenta que Qualcomm mantiene un ecosistema de drivers y certificaciones más consolidado en entornos Android empresariales, lo que puede influir en la elección de dispositivos para flotas corporativas.
La decisión de distribuir exynos en Europa es llamativa. Es el segundo mercado premium del mundo, con fuerte regulación y consumidores muy organizados. Que Samsung los incluya en el bloque Exynos sugiere que o bien confía genuinamente en que el 2600 está listo esta vez, o bien considera que la fidelidad de marca en Europa aguanta el golpe mejor que en Estados Unidos, donde la competencia con Apple es más intensa.