La arquitectura de los tokens
En la lección anterior vimos que un Smart Contract puede gestionar una lista de saldos: una base de datos que asocia direcciones a cantidades. Esa idea tan simple es el fundamento de todos los tokens que existen en Ethereum. La pregunta es: ¿qué tipos de tokens existen y en qué se diferencian realmente?
1. Tokens fungibles: el estándar ERC-20
Un token fungible es intercambiable: un USDC vale exactamente lo mismo que cualquier otro USDC, igual que un billete de 10 euros es idéntico a cualquier otro billete de 10 euros. A nivel técnico, un token ERC-20 es un Smart Contract con tres elementos:
- Un mapping que asocia cada dirección a un saldo numérico.
- Un conjunto de funciones estandarizadas:
transfer(mover tokens),balanceOf(consultar saldo),approve(autorizar a otro contrato a gastar tus tokens). - Una variable con el suministro total.
El estándar ERC-20 no define qué representa el token ni cuánto vale. Define solo cómo se comporta. Por eso el USDC de Circle y el token PEPE de la Rana Pepe son técnicamente idénticos: dos contratos con el mismo conjunto de funciones. Lo que los diferencia no es el código sino lo que hay detrás: uno tiene dólares en reserva, el otro tiene comunidad en internet.
ETH no es un token ERC-20
El Ether (ETH) es la moneda nativa de Ethereum: forma parte del protocolo, no de un contrato. Para usarlo en protocolos DeFi que esperan tokens ERC-20 existe el Wrapped ETH (WETH): un contrato donde depositas ETH y recibes WETH en proporción 1:1. Puedes canjear WETH por ETH en cualquier momento. No es más que un adaptador técnico que permite a ETH comportarse como un token ERC-20 dentro del ecosistema.
ERC-20 vs Bitcoin: una diferencia de arquitectura
Bitcoin también es una lista de saldos: una base de datos distribuida que dice "esta dirección tiene X BTC". La diferencia está en dónde vive esa lógica:
- En Bitcoin, las reglas de transferencia están integradas en el protocolo. Todos los nodos de la red las ejecutan como parte del software base.
- En tokens ERC-20, esa lógica vive en un Smart Contract desplegado sobre Ethereum. Es un programa que corre sobre la plataforma.
El resultado práctico es el mismo -comprobar saldos, verificar autorizaciones, actualizar registros- pero la arquitectura es distinta: Bitcoin es una red diseñada para una sola moneda; Ethereum es una plataforma sobre la que pueden correr miles de tokens diferentes, cada uno con sus propias reglas.
2. Tokens no fungibles (NFT): el estándar ERC-721
A diferencia del ERC-20, el estándar ERC-721 gestiona objetos únicos. En lugar de un mapping de dirección a cantidad, gestiona un mapping de ID numérico a propietario:
ID del token → Propietario
#1 → 0xAlice...
#2 → 0xBob...
#4721 → 0xTuWallet...
Transferir un NFT es cambiar quién aparece como propietario de ese ID. Nada más.
Dónde vive realmente la imagen
El contrato ERC-721 no almacena la imagen. Almacena un enlace (URI) a un archivo JSON con los metadatos del token. Ese JSON es quien apunta a la imagen real. La cadena es: contrato → URI → JSON → imagen.
El problema es dónde vive ese JSON y esa imagen:
- Servidor centralizado: si la empresa cierra o borra el servidor, la imagen desaparece. El NFT sigue existiendo en la blockchain, pero apunta al vacío.
- IPFS (InterPlanetary File System): un sistema de almacenamiento distribuido donde los archivos se identifican por su contenido, no por su ubicación. Más resistente, pero requiere que alguien siga manteniendo el archivo disponible.
- On-chain: los metadatos se almacenan directamente en el contrato. Es lo más permanente pero también lo más caro en gas. Solo algunos proyectos lo hacen.
En la práctica, muchos NFTs del boom de 2021 apuntan a servidores que ya no existen. El token persiste en la blockchain, pero su contenido es inaccesible.
Usos reales en 2026
Más allá del arte digital especulativo de 2021, el ERC-721 ha encontrado casos de uso concretos:
- Entradas de espectáculos: un NFT como entrada no se puede duplicar ni falsificar. El organizador puede programar que las reventas paguen una comisión automática al creador.
- Activos del mundo real (RWA): facturas tokenizadas, participaciones en fondos inmobiliarios, bonos del estado. El NFT actúa como certificado de propiedad verificable on-chain.
- Credenciales y licencias: diplomas, certificaciones profesionales, licencias de software con propietario verificable.
El ciclo de una burbuja NFT: NBA Top Shot
El caso más ilustrativo del boom y colapso de los NFTs no son los Bored Apes -colección de avatares de monos sin más utilidad que la exclusividad social- sino NBA Top Shot, el proyecto NFT más respaldado institucionalmente de la historia: clips de jugadas reales de la NBA, con licencia oficial de la liga. Si había un NFT con sentido, era este.
En febrero de 2021, un clip de LeBron James haciendo un mate se vendió por 208.000 dólares. El volumen mensual de la plataforma llegó a 226 millones de dólares. La lógica parecía sólida: son como los cromos deportivos, pero digitales, con vídeo, verificables en blockchain e imposibles de falsificar.
En 2025, ese mismo clip de LeBron vale entre 500 y 3.000 dólares. El volumen mensual ronda los 2 millones. Caída desde el pico: -99%.
¿Qué falló? El argumento del cromo digital tenía un agujero que la euforia ocultó: los cromos físicos son escasos de verdad porque destruirlos los hace desaparecer para siempre. El clip de LeBron está en YouTube gratis. Lo que el NFT certifica es la "propiedad" de un ID en un contrato, no del vídeo en sí, que cualquiera puede ver sin pagar. Cuando la especulación se detuvo y quedaron solo los coleccionistas genuinos, el mercado se ajustó a lo que el producto valía para ellos.
La lección no es que los NFTs sean inútiles por definición. Es que la tecnología no crea valor donde no lo hay, y que el respaldo institucional no protege contra la dinámica de burbuja.
3. El estándar ERC-1155: tokens mixtos
El ERC-1155 es la evolución práctica: un solo contrato puede gestionar simultáneamente tokens fungibles y no fungibles. En lugar de desplegar un contrato por cada tipo de token, uno solo los gestiona todos.
El caso de uso más claro son los videojuegos: un juego necesita moneda (fungible, miles de unidades idénticas), objetos comunes (fungibles, 500 espadas de hierro iguales) y objetos únicos (no fungibles, una espada legendaria con historia). Con ERC-20 y ERC-721 necesitarías múltiples contratos y múltiples transacciones. Con ERC-1155, una sola transacción puede mover varios tipos de activos a la vez, con un ahorro significativo de gas.
4. El caso de las memecoins
Técnicamente, una memecoin es indistinguible de cualquier otro token ERC-20. El contrato de PEPE, SHIB o cualquier otra tiene exactamente las mismas funciones que el contrato de USDC. No hay diferencia en el código.
Lo que las diferencia es puramente social: su valor depende de si una comunidad decide que lo tiene. No hay activos en reserva, no hay utilidad técnica específica. Son un experimento permanente en economía de la atención, y tienen una consecuencia técnica directa: cualquiera puede crear una memecoin en minutos desplegando un contrato ERC-20 estándar. El coste técnico es mínimo. Por eso existen literalmente millones de tokens, la mayoría sin ninguna adopción.
5. Tokens como posiciones financieras
Una aplicación menos obvia pero muy extendida en 2026: los tokens ERC-20 como representación de posiciones financieras. Cuando depositas ETH en un protocolo de préstamos como Aave, recibes tokens que representan tu depósito más los intereses acumulados. Cuando apuestas en Polymarket por el resultado de unas elecciones, recibes tokens que valen 1 dólar si aciertas y 0 si no. Cuando provees liquidez en Uniswap, recibes tokens LP que representan tu participación en el pool.
En todos estos casos el token no es dinero en sí mismo: es un certificado que acredita un derecho sobre algo. La misma mecánica de lista de saldos, pero representando algo distinto a una moneda.
En la siguiente lección veremos cómo escala toda esta actividad: por qué la red principal de Ethereum no puede procesar millones de transacciones diarias y qué soluciones se han impuesto para resolverlo.
En la próxima lección: escalabilidad: capas adicionales y soluciones de rollup.